Murió Eluana Englaro, quién generó la disputa sobre la eutanasia en Italia.

Eluana Englaro, la mujer que dividió a Italia, incluso provocó un enfrentamiento entre Berlusconi y el Jefe de Estado italiano por el tema de la eutanasia, falleció después de estar 17 años en estado vegetativo.

Eluana Englaro, la mujer que dividió a Italia, incluso provocó un enfrentamiento entre Berlusconi y el Jefe de Estado italiano por el tema de la eutanasia, falleció después de estar 17 años en estado vegetativo.

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a mujer de 38 años que se encontraba en estado vegetativo y se encontraba en medio de una disputa por el derecho a la eutanasia, Eluana Englaro, falleció a pesar de los esfuerzos del primer ministro, Silvio Berlusconi, para que los médicos no dejaran de alimentarla. Englaro había estado en coma desde que sufrió un accidente de tránsito en 1992. Por la que su familia, había pedido la suspensión de su alimentación hace cuatro días.

El país estaba dividido por este caso, pues la gran mayoría es católica e iniciaron manifestaciones todos los días, por parte de aquellos que estaban a favor de dejarla morir y quienes decían que hacerlo equivalía a un asesinato. No solo eso, se generó una crisis institucional entre Berlusconi y el jefe del Estado, alentando al debate sobre si, al colocarse abiertamente al lado del primer ministro, el Vaticano estaba interfiriendo de forma excesiva.

Berlusconi, por su parte, expresó su “profundo dolor” por la noticia de la muerte de Englaro y aseveró que estaba “muy triste porque los intentos por salvarle la vida resultaron imposibles”. También generó una crisis institucional entre Berlusconi y el jefe del Estado y alentó un debate sobre si, al colocarse abiertamente al lado del primer ministro, el Vaticano estaba interfiriendo de forma excesiva.

En una declaración, Berlusconi expresó su “profundo dolor” por la noticia de la muerte de Englaro y aseveró que estaba “muy triste porque los intentos por salvarle la vida resultaron imposibles”. El Senado guardó un minuto de silencio luego de conocerse la penosa noticia, justamente en los momentos donde se debatía una ley que podría haber obligado a la clínica en el norte de Italia, donde estaba internada, a reanudar su alimentación a través de un tubo, luego de que habían dejado de suministrarle alimento alguno a pedido de la familia.

Fugazmente el silencio se transformó en gritos y acusaciones, mientras que legisladores de centroderecha y centroizquierda se increpaban unos a otros por intentar obtener ventajas políticas, en un caso que dividió a Italia durante meses y produjo la molestia del Vaticano. “Ella no murió. Fue asesinada”, gritó Gaetano Quagliarello, senador de centroderecha del partido de Berlusconi, mientras sus compañeros de bancada clamaban “asesinos, asesinos”, en dirección a sus colegas de centroizquierda.

Este caso fue comparado con el de Terri Schiavo, la estadounidense en estado vegetativo, quién obtuvo el derecho a morir en el 2005 tras una larga batalla legal. “Que Dios perdone aquellos que la llevaron a ese punto”, mencionó el cardenal Javier Lozano Barragan, ministro de Salud del Vaticano, quién dio su respaldo a los intentos de Berlusconi por obligar a la clínica a reanudar la alimentación a Englaro. “Considero un crimen a cualquier intervención humana que haya sido decisiva en su muerte”, aseguró el cardenal.

Algunos militantes católicos que se oponían a detener su alimentación manifestaron que la Justicia debería ordenar la retención del cuerpo de la mujer para que sea sometido a una autopsia y a una completa investigación. “Ha pasado algo muy extraño”, mencionó Gianluigi Gigli, jefe del grupo “Por Eluana”, una organización contra la eutanasia. A pesar que los médicos dejaron de alimentarla el viernes, muchos esperaban que su deceso se produjera dentro de un par de semanas.

El padre de Englaro, se enfrentó con cortes italianas durante 10 años para obtener permiso para desconectar el tubo que alimentaba a su hija, mencionando que su deseo era no ser mantenida con vida de forma artificial. “Solo quiero estar solo”, reaccionó al conocerse la noticia de la muerte de su hija.

Berlusconi emitió un Decreto de Urgencia, que ordenaba a los médicos a volver a alimentar a Englaro, pero fue rechazado por el propio presidente Giorgio Napolitano, que arguyó que era inconstitucional porque invadía el terreno de los principales jueces del país. “Si fue asesinada, fue asesinada por nuestra hipocresía y nuestra lentitud”, aseguró Pier Ferdinando Casini, legislador católico que se opuso a la suspensión de alimentación de la mujer, pero dijo que los políticos deberían haber aprobado una extensa ley sobre el tema hace mucho tiempo.

El Papa Benedicto XVI, se refirió indirectamente al caso, mencionando al nuevo embajador brasileño en la Santa Sede que “la santidad de la vida debe preservarse desde la concepción hasta su fin natural”.

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