Perú presenta el “Pacto de no agresión” en la región ante la ONU.

El canciller del Perú, José Antonio García Belaúnde, exponiendo en la ONU sobre el armamentismo de los países, proponiendo el "Pacto de no Agresión" en la región.
El canciller del Perú, José Antonio García Belaúnde, exponiendo en la Asamblea de la ONU sobre el armamentismo de los países, proponiendo el "Pacto de no Agresión" en la región.

El canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, defendió ante la ONU el “Pacto de no agresión”, que garantice una Zona de Paz en América del Sur.  El objetivo es crear un sistema de seguridad colectiva en la región que permita detener la carrera armamentista en que parece estar sumida, sin ninguna razón, Sudamérica, acotó el canciller del Perú, en el debate de la Asamblea General de la ONU. Recordó que, en los últimos años, desde la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la región ha destinado al gasto militar 156.000 millones de dólares, 23.000 millones de dólares adicionales en nuevas armas, cañones, aviones y naves.

El gasto podría aumentar a 38.000 millones de dólares en el 2009, advirtió. “Cómo podemos explicar a nuestros pueblos que, en medio de una de las más graves recesiones económicas mundiales y ante la existencia de más de 1.000 millones de pobres extremos en el mundo, los países destinen más de 1.464 billones de dólares en gastos militares en 2008”, se preguntó. García Bealúnde, señaló que la comunidad internacional ha movilizado enormes cantidades de recursos y capital político para evitar el colapso económico sin precedentes, pero consideró “impostergable” que una parte de esos recursos apoye a los países en desarrollo. También lamentó que esa voluntad no se exprese con igual determinación para cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015 y para enfrentar las amenazas que ponen en peligro la libertad, la democracia y la estabilidad mundial.

Referente al narcotráfico, señaló su “peligrosa vinculación con el terrorismo y la violencia en general”. Mencionó que “A nivel global, el tráfico de drogas moviliza alrededor de 500.000 millones de dólares al año – equivalentes al 8% del comercio mundial-, mientras que su consumo, conforme a datos de la Oficina de las Naciones Unidad contra la Droga y el Delito (ONUDD), afecta a más de 200 millones de personas. El ministro peruano hizo un llamado a que la lucha contra el narcotráfico retome una posición central en la agenda mundial, haciendo efectivo el principio de la responsabilidad compartida.

La producción ilícita de la hoja de coca es uno de los más grandes factores depredadores de la naturaleza y, en la selva amazónica peruana está causando la tala y quema de bosques para incrementar los cultivos ilegales. Una situación que erosiona los suelos y ha provocado la deforestación de 2,5 millones de hectáreas de bosque amazónico, principal causa del calentamiento global.

El Perú, que destina más de 600 millones de dólares al año para combatir una actividad ilícita que produce y trafica 22.000 millones de dólares, no puede combatir solo la producción ilegal de droga, ni tener éxito a largo plazo sin la cooperación firme y solidaria de la comunidad internacional y, en particular, de los países consumidores.

Denunció que la cooperación real ha disminuido desde el 2002. La mayor fuente de ayuda al Perú se redujo de 140 a 128 millones de dólares en el 2003, a 116 en el 2004, y este año asciende a 70 y el próximo año será de 57 millones. Respecto al cambio climático, indicó que el Perú sufre un retroceso acelerado de sus glaciales tropicales y los problemas relacionados con el abastecimiento de agua de su población. Reiteró su propuesta para la creación de un fundo mundial para mitigar el impacto del cambio climático en los países en desarrollo.

El canciller peruano fue enfático en pedir la aplicación de una tasa de 0.5 dólares por barril de petróleo, en tanto existe una responsabilidad en toda la cadena de producción del combustible, desde la extracción, pasando por la refinación, hasta sus usos directos e indirectos. Al referirse a la situación de América Latina, mencionó que la región vive “un momento crucial” para la consolidación de la democracia y la promoción de los derechos políticos y sociales de sus pueblos.

Añadiendo su “profunda preocupación” por la crisis en Honduras, donde se ha interrumpido el sistema democrático. “Merecen todo nuestro repudio las distintas medidas” contra la embajada de Brasil, “que deben cesar de inmediato, en virtud a las obligaciones y a la tradición jurídica que tiene Honduras como país respetuoso de sus obligaciones internacionales, y en particular de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas”, señaló. El representante de la diplomacia peruana, llamó al retorno del presidente Manuel Zelaya a Tegucigalpa, para que las fuerzas políticas hondureñas aprovechen en establecer un Gobierno de unidad y reconciliación nacional, de conformidad con el Acuerdo de San José, propuesto por el mandatario de Costa Rica, Óscar Arias.

Ante ello, Chile no tardó en responder a la reiteración de la propuesta peruana de un “Pacto de no Agresión” para la región. El canciller chileno, Mariano Fernández, señaló que hablar de este tipo de acuerdo “corresponde a otra época” pues, según él, actualmente “la cooperación y la asociación están mucho más cercanas”.  Añadiendo que “Nos parece que en esta región no hay ninguna base para aventuras bélicas ni cosas que se parezca. Estamos completamente de acuerdo en trasparentar, en construir confianzas. Lo que creemos es que no es bueno terminar una propuesta con fórmula de acuerdo, cuyo lenguaje refleja un periodo que está muy pasado en el mundo”.

En consecuencia, mencionó que si se quiere firmar algún pacto en la región, se debe buscar “un leguaje acorde a nuestros tiempos”, estos comentarios concuerdan con las expresiones del ministro de Defensa chileno, Francisco Vidal, quien dijo que la propuesta del presidente Alan García le recordaba el “Pacto entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética de 1939”. En tanto, la presidenta Bachelet, afirmó que su país “no está en una carrera armamentista” y no tiene “una política de agresión, sino defensiva y disuasiva”, abogando por adoptar “medidas de confianza mutua” en lugar de optar por un pacto de no agresión.

En recientes declaraciones del Canciller Peruano, José Antonio García Belaúnde, mencionó que la propuesta de establecer un “Pacto de no Agresión” no estuvo dirigida a Chile, sino a lograr un compromiso en toda la región para evitar una carrera armamentista. Asimismo, destacó la buena recepción que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al planteamiento peruano, más allá de las reacciones producidas en Chile. “Debo señalar que nunca imaginé que lo tomaran como si estuviera dirigida a Chile, eso no estuvo dirigido a Chile, sino a toda la región (…) Hay una hipersensibilidad, pero la verdad que no estuvo dirigida a los chilenos, sino a toda la región”, afirmó.

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