La despedida del Papa Benedicto XVI

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“Ahora soy un peregrino en la última etapa de su peregrinaje en la tierra”.

El Papa Benedicto XVI próximo a cumplir 86 años en abril, se ha despedido del sillón de San Pedro dirigiéndose en helicóptero hacia la residencia papal de verano en Castel Gandolfo, al sur de Roma. Donde permanecerá hasta abril cuando se hayan completado las renovaciones en un convento en el Vaticano que será su nuevo hogar. Prometiendo obediencia incondicional al pontífice que lo suceda en la misión de dirigir la Santa Sede. Convirtiéndose en Papa emérito.

A las 19:00 GMT el papado quedará oficialmente vacante, dos guardias suizos que controlan ceremonialmente la residencia de verano se marcharán y no regresaran hasta que el nuevo Papa tome posesión de su cargo.

Sus últimas palabras como Papa Benedicto XVI hacia el público fueron: “Gracias, gracias de corazón. Gracias por vuestra amistad y vuestro afecto. No soy más Pontífice. Seré simplemente un peregrino que continúa su peregrinaje sobre la tierra y afronta la etapa final. Gracias buenas noches”.

Antes que el papado quede vacante, el helicóptero de la fuerza área italiana despegó del helipuerto del Vaticano rumbo a Castel Gandolfo. En donde vivirá “oculto del mundo” y para evitar arrojar la más mínima sombra sobre el cónclave que elegirá al nuevo Papa y las disposiciones que tomará en los primeros días su sucesor. En el trayecto las campanas de la Basílica de San Pedro y de las iglesias de la ciudad no dejaban de sonar, despidiéndose del aún Papa.

El representante de la Iglesia Católica Apostólica Romana publicó su último tuit desde su cuenta recién abierta en diciembre. “Gracias por su amor y cariño, que siempre experimente la alegría que brinda el colocar a Cristo en el centro de sus vidas”

En una emotiva despedida ante los cardenales en la Sala Clementina del Vaticano, Benedicto XVI mencionó, “Seguiré estando cerca de ustedes en la oración, especialmente en los próximos día para que acepten completamente la acción del Espíritu Santo en la elección del nuevo Papa”.

El Pontífice, vestido con una sotana papal blanca y una capa roja, instó a la Iglesia a estar “profundamente unida”. Antes de convertirse en el primer Papa en seis siglos en renunciar añadió “Dios les mostrará que es lo que quiere. Entre ustedes está el futuro Papa, al que hoy declaro mi reverencia y obediencia incondicional”.

Los posibles candidatos a ocupar el sillón de San Pedro son los cardenales Peter Turrkson de Ghana, Antonio Tagle de Filipinas, Odilo Scherer de Brasil, Angelo Scola de Italia.

Problemas que los llevaron a renunciar.

No se puede dejar de mencionar que la Iglesia pasa por uno de sus períodos más difíciles en sus 2000 años de historia. Y que esto sea la causa por la cuál Benedicto XVI renunciara. “Mantengámonos unidos, queridos hermanos. En estos últimos ocho años, hemos vivido con fe momentos hermosos de radiante luz en el camino de la Iglesia, así como también momentos en los que algunas nubes oscurecieron el cielo”, indicó en su momento. Agregando que “había tratado de servir a Cristo y a su Iglesia con amor total y profundo”.  

Los detractores de Joseph Ratzinger al frente de la Iglesia, argumentan que había perdido varias batallas, contra el laicismo creciente. Dicen que nunca intentó seguir la trayectoria populista de Juan Pablo II. Sus discursos de gran nivel intelectual, algunas veces fueron malinterpretados.

El escándalo de los sacerdotes pederastas lo ha perseguido desde el primer día que asumió el Pontificado. Ha dictado severas normas de punición para los sacerdotes que incurran en tales pecados, he “castigado” a varios obispos culpables de proteger a pederastas apartándoles de sus puestos, ha pedido perdón, se ha lamentado por víctimas y por la Iglesia, mientras las arcas de las diócesis estadounidenses (el país más afectado, al menos por número de víctimas y de demandas millonarias) se vaciaban sin dejar nada.

Nadie duda de su sabiduría. Seguramente es uno de los Pontífices más inteligentes y cultos que ha tenido la Iglesia Católica, Habiendo escrito decenas de documentos, discursos, homilías, escritos doctrinales. Al mismo tiempo escribía su historia de Jesús de Nazaret, y se consagraba como un autor de éxito, con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Pero se le notaba cansado, no tenía ese carisma y empatía que emanaba Juan Pablo II, que hasta hoy muchos fieles recuerdan y añoran.

El más reciente escándalo de las filtraciones de documentos privados del Papa, llamados Vatileaks, lo toman como un fracaso en el intento de reformar la Iglesia.

El Papa explicó en su última intervención pública, que la Iglesia es de Dios y por ello no hay nadie indispensable. Ni siquiera él. Por ende renuncia y no dimite. Al oficio de guiar a la Iglesia renuncia, pero sigue dentro de ella. No volviendo a la vida privada. Tampoco será un Papa adjunto, sino emérito. Esto es, seguirá siendo Papa, pero sin ejercer como tal.

“Habemus Papam”

Ya vacante el puesto de Papa, los cardenales de todo el mundo, comenzarán a planear el cónclave para elegir al sucesor. Su prioridad será evaluar primero el día en que los 115 cardenales electores ingresen a la Capilla Sixtina para la votación. Al parecer será a mediados de marzo, para que así se tenga un nuevo Papa antes del Domingo de Ramos e inicie los servicios en Semana Santa que culminan en la Pascua el domingo siguiente.

“En los últimos dos cónclaves, los cardenales eligieron al hombre más inteligente en la sala. Ahora, será tiempo de elegir al hombre que escuchará a todas las personas inteligentes en la Iglesia”, mencionó el padre Tom Resse, historiador y miembro del Centro Teológico Woodstock de la Universidad de Georgetown.

El Papa emérito.

Joseph Ratzinger, a partir hoy, renunciará al Pontificado, poniendo fin al cargo que asumió el 19 de abril del 2005, cuando en la tercera votación fue elegido Pontífice. Es ahí donde empezará una nueva vida. Aunque seguirá llamándose Benedicto XVI, teniendo el título de “Papa emérito” o “Romano Pontífice emérito”, como él mismo ha decidido.

No es una formalidad. Los cardenales no sabían cómo podría seguir llamándose un papa que ha renunciado serlo. El que debería haberse llamado “cardenal Ratzinger”, ha decidido que seguirá con el nombre de Papa Benedicto XVI.

Su vestimenta seguirá siendo blanca, con una sotana más sencilla que la del Papa, sin la pequeña capa adosada que llevan los Pontífices. No llevará el anillo del Pescador ni el sello que utilizaba. Ambos se supone que serán destruidos, como ocurre a la muerte de un Papa, que lo hacen pedazos con un martillo de oro y marfil y con esos restos se construye el anillo del próximo papa. Esto ocurre pues antiguamente los papas sellaban con ese anillo los documentos papales. Se destruían para que nadie pudiese usarlo ilegalmente firmando documentos falsos. Tampoco calzará sus famosos zapatos rojos, solo simples zapatos marrones.

Lo que le espera al nuevo Papa.

El mayor problema que afrontará el nuevo Papa, será cómo convivir con su antecesor aún vivo, vestido de blanco como él, que ha querido vivir a su lado y que ha dado a entender que no descuidará lo que decidió el día que fue elegido obispo de Roma.

Si el cónclave ofreciera una sorpresa y nombrara a una personalidad con deseos de abrir caminos nuevos con decisiones inesperadas, el problema se agudizaría. Como ha señalado el escritor brasileño Frei Betto, gran conocedor de la Historia de la Iglesia, que pertenece al movimiento de la Teología de la Liberación, al nuevo Papa le será muy difícil, mientras viva su antecesor, tomar decisiones sobre cambios en la iglesia que él no tomó y que nunca hubiera tomado.

Benedicto XVI quizás pasará a la historia como un mejor intelectual que gestor de gobierno de una Iglesia que se le habría escapado de las manos. Pero como vemos, hasta ha sabido gestionar los más mínimos detalles de su renuncia y su futuro. 

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