Blatter es reelegido presidente de la FIFA en medio de escándalos de corrupción.

Joseph Blatter dando su discurso después de ser reelegido como presidente de la FIFA. (Fuente: FIFAtv)

Joseph Blatter dando su discurso después de ser reelegido como presidente de la FIFA. (Fuente: FIFAtv)

Después de 17 años en el cargo y tras las denuncias de corrupción en la institución. Joseph Blatter fue reelegido como presidente de la FIFA.

En la primera votación, algo innecesaria pues solo había dos candidatos, Blatter obtuvo 133 votos a favor, mientras que Ali bin Al-Hussein consiguió 73. A Blatter tan solo le faltaron siete votos para obtener los 2/3 de la votación. Ante esto, se decidió realizar una segunda vuelta, pero ante el asombro de todos los presentes en las instalaciones de la FIFA en Zúrich, Al-Hussein, anunció su retiro antes de empezar los comicios.

En medio de escándalo e investigaciones a cargo de la Fiscalía de los Estados Unidos y las autoridades Suizas, la elección de Blatter era importante para el esclarecimiento de las acusaciones de corrupción de algunos dirigentes. 

Joseph Blatter inicia su quinto mandato, con dudas sobre lo que harán sus críticos, entre ellos su amigo, el presidente de la UEFA, Michel Platini, otrora considerado su delfín, que personalmente y sin éxito le ha invitado a marcharse.

El suizo ha presidido la organización deportiva más poderosa del mundo, salpicada los últimos años por acusaciones de corrupción y compra de votos, especialmente desde la elección de Rusia y Catar como sedes mundialistas para 2018 y 2022.

Aquella concesión ha marcado el devenir de su último mandato, iniciado meses después de la votación en diciembre de 2010 y rodeado de polémicas desde el primer momento, ya que quien pretendió ser su contrincante en las elecciones de 2011, el catarí Mohamed Bin Hammam, acabó inhabilitado por intentar comprar votos.

Alejado de las acusaciones de éste y de las renuncias forzadas en 2013 de miembros de su Ejecutivo por recibir pagos injustificados de los derechos audiovisuales, como el paraguayo Nicolás Leóz o el brasileño Ricardo Teixeira e incluso su predecesor en el cargo, el brasileño Joao Havelange, Joseph Blatter se ofreció hace meses como la mejor opción para seguir en la presidencia.

(Fuente: EFE y El Comercio Perú)

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El adiós de Steven Gerrard del Liverpool.

Se despide un grande. (Foto: Internet)

Se despide un grande. (Foto: Internet)

Siempre vistió de rojo, el rojo del club de sus amores, el Liverpool durante 17 años, incluso se dice que en ese tiempo tampoco cambió de peinado, ese es el gran capitán Steven Gerrard, gran mediocampista que cierra un ciclo en su carrera deportiva y uno de esos raros especímenes en el mundo del fútbol que ha sido fiel a sus colores y a su escudo.

Gerrard llegó al primer equipo de Anfield en 1998, luego de haber crecido en las categorías inferiores del club. Al cuál era hincha y que tuvo un lazo muy afectivo fuera de las canchas, desde que en la tragedia de Hillsborough de 1989, falleciera su primo, Jon-Paul Gilhooley, de tan solo 10 años, siendo la víctima más joven entre los 96 muertos en esa fatídica tarde.

Debutó a los 18 años, un delgado Gerrard, debutó en faltando pocos minutos para finalizar el partido ante el Blackburn Rovers en 1998. Su número en esa ocasión era el 28. Ya con el número 17, en el año 2001, desde fuera del área metió un golazo al portero Barthez dándole el triunfo ante su clásico rival el Manchester United.

Gerrard ha jugado más de 700 partidos defendiendo los colores de los Red, algunos de estos momentos dulces del gran capitán, fue en final de la Liga de Campeones de Estambul, en el 2005, donde Gerrard anota de cabeza un gol, en la gran remontada del Liverpool sobre el equipo italiano AC Milan, que comenzaron cayendo por un contundente 0 a 3, pero en definición por penales, el equipo de Anfield se llevó la “orejona”, este acto fue llamado como “el milagro de Estambul”. 

"El Milagro de Estambul", Liverpool hizo historia al remontar un 3 a 0 en contra y ganar por penales al AC Milán. (Foto: Internet)

“El Milagro de Estambul”, Liverpool hizo historia al remontar un 3 a 0 en contra y ganar por penales al AC Milán. (Foto: Internet)

Como no recordar también, aquel partido antes de llegar a la final con el AC Milan, el Liverpool estuvo cerca de ser eliminado por el Olimpiakos de Grecia, liderado por brasileño Rivaldo, en la fase de grupos, necesitaban una victoria por más de dos goles, en la última fecha, para avanzar a los octavos de final. Rivaldo de tiro libre adelantó al equipo griego, Pongolle, empató. Gerrard colaboró en el segundo a los 80. Pero cuando ya acababa el encuentro, Steven marcó un golazo desde fuera del área en el minuto 86, derrotando la férrea defensa del equipo griego, desde ese momento, se convertirían en un equipo temido en Europa y candidato para ganar el torneo, en donde resultaron campeones.

Al año siguiente, en la final de la Copa FA de la Asociación Inglesa de Fútbol, el equipo rival, el West Ham era claro dominador del encuentro, pero cada vez que se adelantaban en el marcador, aparecía Gerrard para empatar dos veces el encuentro. Incluso metió el gol en tiempo de descuento. Liverpool ganó la Copa por penales.

Pero no todo fue color de rosa, para la gran figura del Liverpool. En el encuentro contra el Chelsea, el equipo de Anfield se encaminaba para ganar su primer título en la liguero después de 24 años de sequía y el primero de la Premier, hasta que un inesperado resbalón de Gerrard, en el minuto 46 del primer tiempo, permitió que el Chelsea convirtiera el único tanto, que le bastó para ganar el partido y conseguir el campeonato. “Es mi mayor arrepentimiento, no haber ganado la Premier”, mencionó Gerrard al despedirse.

En la final de Atenas, por la Liga de Campeones, otra vez se volvieron a ver las caras contra el AC Milan, aunque el Liverpool era el gran favorito, dos goles de Inzaghi lograron vengarse al equipo italiano de la derrota en Estambul, dos años antes.

Contra el clásico rival, el Manchester United, tuvo momentos de gloria y muchas decepciones, pero justo en su último clásico en Anfield, lo expulsaron a segundos de comenzar el encuentro, por una agresión violenta y sin balón. 

El Anfield Road se vistió de gala para despedir a su ídolo. (foto: Internet)

El Anfield Road se vistió de gala para despedir a su ídolo. (foto: Internet)

Pero el momento de temido por los hinchas del Liverpool ha llegado, la camiseta número 8 de los “red” jugaría su último partido en el mítico Anfield Road. Con capacidad para 45.000 hinchas, en la ciudad de los Beatles, era un buen escenario para despedir al gran ídolo que no cambió nunca de camiseta ni de peinado. La mítica tribuna The Kop, lucía un impresionante mosaico para despedirlo, y habrá un pasillo cuando ingrese Gerrard a la cancha.

Emocionado y acompañado de sus hijas, ingresó al campo del Anfield por última vez, vistiendo la camiseta del Liverpool.

“Para mí, éste es su último partido. Está esperándolo, pero se sentirá raro cuando sepa que ya no volverá a jugar en Anfield. Espero que no llore”, dijo su gran amigo Jamie Carragher, quien tuvo una despedida similar.

“En Barcelona tienen ese lema de que el equipo es ‘más que un club’. Yo diría que Steven es más que fútbol. Se ha convertido en una figura icónica de la ciudad y con ello ha ayudado a mucha gente de aquí. Lo que él le ha dado a la gente no se lo ha dado ningún político. Él es Liverpool”, expresó el entrenador actual, Brendan Rodgers, quien por cierto tiene entre sus planes volver a juntar, dentro de un tiempo, a Gerrard y a Carragher e incluirlos en su staff técnico, cuando el mediocampista, que seguirá su carrera en Los Angeles Galaxy de la MLS, decida colgar las botas definitivamente.

Gerrard dejará Liverpool con 34 años, tras 17 temporadas y más de 700 partidos al servicio el primer equipo, aunque ingresó con sólo 9 años en su cantera. Terminó conquistando una Champions League (2005), una Copa de la UEFA (2001), dos Supercopas de Europa (2001, 2005), dos FA Cups (2001, 2006), tres Copas de la Liga (2001, 2003, 2012) y una Community Shield (2006).

Los hinchas de Liverpool cantaban “You’ll Never Walk Alone, Gerrard”


Fuente: BBC Mundo y JORGE ALDEA

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Universitario de Deportes Campeón del Torneo Apertura 2008

Dale Alegría… a mi Corazón…!!

Resumen del partido en el cuál se consagró la “U” Campeón del Torneo Apertura del 2008

Debo confesar que hace tiempo que no pensaba asistir al estadio. Cuándo era más joven, iba muy seguido, pues tenía amigos del colegio que también eran hinchas de aquel equipo con camiseta color crema. Incluso, cada uno se identificaba con los jugadores de esa época, comprándose su remera con un número distinto, para que no existiera riñas ni peleas. Hasta nos batíamos en grandes duelos, en una cancha de tierra, que estaba llena de rocas y pequeñas piedras que hacían que el balón diera extraños rebotes y confundiera a todos los jugadores. Con un único objetivo, meter la pelota entre los tres endebles palos de madera, que era el único atractivo de ese campo de juego, contra el grupo de hinchas aliancistas, que también defendían ardorosos su camiseta, todos éramos compañeros del salón de clases. En esas años, de los 90’s, fuimos muy felices, comparados con los del equipo rival, pues la “U”, no paraba de ganar títulos en el ámbito local, pues en la Copa Libertadores ya empezaba a declinar su juego y a pesar que le ponían mucho esfuerzo, éste no alcanzaba para derrotar a esas instituciones que tenían un planteamiento muy definido y un trabajo a largo plazo, lo que no se daba en la tienda crema.

Y así fue creciendo mi fanatismo hacia el equipo que llevaba como único escudo la letra “U”. Hasta que pasaron algunos años y fui creciendo. Por medio de unos amigos, empecé a ir al viejo Estadio Nacional. En esos tiempos, se programaban mucho partidos uno seguido del otro, hasta habían tripletes en ciertas ocasiones. El país aún no contaba con otros estadios para jugar los encuentros del campeonato local, además que la mitad eran equipos de la capital, que no contaban con su propio escenario deportivo, teniendo a la mano un estadio céntrico, le salía más barato para los dirigentes, jugar de preliminar a un equipo llamado grande. Incluso, como tenían un porcentaje de la taquilla, pues les resultaba factible, ya que, sus equipos no contaban con más de 50 aficionados. No era tan mala la idea, pero solo pensaban en no juntar en un mismo día a los hinchas de Universitario con los de Alianza Lima, claro, solo se daba éste acontecimiento en los clásicos. No contando que aquellos denominados “equipos chicos”, como Cristal, Cienciano, Municipal y Boys (los primeros mencionados, iban a escribir momentos de gloria para el fútbol peruano, y los dos últimos, aumentarían sus aficionados, no por ganar grandes cosas, sino más bien por tradición de sus familias o del barrio). Puedan tener una cantidad de seguidores que pueden llenar estadios.

La Trinchera Norte siempre presente apoyando a la “U”
Solía ir a la temida “Trinchera Norte”, claro, acompañado de un grupo de amigos, nos vacilaba todo el entorno, nos creíamos invencibles, pues éramos capaces de todo por ayudar a ganar a nuestro equipo, desde la tribuna. Siempre nos pedían saber todas las canciones, con el corazón en la mano y saltando, nos hacíamos sentir en el estadio. Era una sensación increíble, pues alentábamos sin cesar al equipo de nuestros amores, a tener un resultado contundente y victorioso. Cuando las cosas no salían bien, el ambiente se enrarecía, empezaban los pleitos, se empujaban unos a otros. Incluso fuera del estadio, algunos grupos asaltaban a las personas que tenían la desdicha de cruzarse, ese día, en su camino. Mis amigos, iban siempre a las reuniones que hacia la barra para que les vendan las entradas a mitad de precio (después de tiempo, me enteré que la misma institución les entregaba gratis los boletos para que lleven gente a alentar, pero claro, los cabecillas de cada grupo, las vendían a mitad de precio, teniendo ahí su negocio y su forma de existir en la sociedad. Ahora entiendo por qué se peleaban tanto por tener el liderazgo de la barra). Es por eso, que dejaron de ir familias enteras al estado, las barras crecieron, todo era vandalismo, no se respetaba a nadie, menos al rival, a ellos había que exterminarlos.

Eso me alejó de la barra Norte, me esmeré para juntar un poco más de plata y me fui a la Tribuna Oriente, la más añeja de Universitario. La gente era más calmada, no te exigían saber todos los cánticos posibles y ahí si te nace apoyar, pues apoyas, sin recibir amenaza alguna. Pero, a pesar de que todo iba bien, noté que el campeonato local estaba decayendo en su calidad. Los equipos peruanos solo reinaban en nuestro territorio, podían ganar todo, tener las mejores hinchadas, pero cuando iban a jugar a otros lugares de Sudamérica, regresaban con las cabezas agachadas, no solo pasaba eso en los clubes, sino también en la selección. Teniendo que recordar siempre aquél cántico de los años 80’s, “Perú campeón… es el grito que repite la afición” o viendo hasta la hartazgo los goles de “Cachito” Ramírez, en la Bombonera, en los años 70’s.
Esos fueron los motivos fundamentales por los cuales me fui, poco a poco, separando del ambiente de las tribunas, desde el año 1999, cuando salió bicampeón Universitario. Ni la construcción espectacular del nuevo y moderno estadio de la “U”, el “Monumental”, me hizo regresar a las gradas. Salió Tricampeón, al siguiente año, pero, de ahí, entró en una seguía de títulos, pero aún así, hasta ahora, no le pueden quitar el calificativo del “equipo más ganador en el Perú” (digo bien, pues es el que más títulos locales ha conseguido, no es así, si hablamos de títulos internacionales). Incluso, ni clasificaba a la Copa Libertadores, pues aquellos equipos que antes eran llamados “chicos”, crecieron y desplazaron en el juego al tan querido equipo crema, haciéndolo cada vez más un equipo de compañía o de media tabla. Ya ni la garra, esa característica tan famosa que lo hizo Subcampeón de la Libertadores, en el año 1972 existía, a los jugadores les pesaba la camiseta, sentían presión, para colmo se contrataba mal a los extranjeros, ni los ídolos merengues que quedaban en esos tiempos, podían salvar al equipo.

El equipo Crema, que en todo el Apertura solo empetó un partido de local, los demás lo ganó y esa noche no fue la excepción.
Notaba que el equipo no andaba bien, solo tuvo un pequeño esplendor en el año 2002, al ganar el Torneo Apertura, pero no pudo clasificar ni ganar el campeonato nacional. Ahora, después de 6 largos años, sin gozar de un título, aquél equipo de la “U”, vuelve a estar en boca de todos, no porque tenga un papel vergonzoso en el campeonato, sino porque está en la cima de la tabla y jugando mejor que sus rivales, con ventaja de 7 puntos de Cristal y de 20, de Alianza. Con la posibilidad de salir campeón ante su gente y en su estadio lleno de hinchas cremas, con ansias de sentirse campeones.

Siempre es bueno tener ese tipo de alegrías en el alma, claro que no cambia de manera extraordinaria tu vida, pero por un momento de hace olvidar todas tus dificultades que enfrentas en esos instantes, añorando ver una luz al final del camino. Me hallaba ante tal incertidumbre y quería olvidar todo. Regresando a las tribunas para alentar al equipo de mis amores. Era una decisión que me costó mucho, pues, no había ido al “Monumental” anteriormente, y ahora estaba solitario, sentado en el micro, que pasaba cerca de aquel escenario. La sensación fue primero de admiración, ante tal obra arquitectónica y segundo, de sentirme orgulloso de poder asistir a mi hogar, que por años deje de visitar. A pesar que caminaba solo por las diez cuadras que separaban el paradero, en donde me dejó el microbús, del estadio, veía que a mí alrededor, la gente que caminaba apresurada y otra calmada, pero que tenían el mismo destino, ir al Monumental.

Personas de todo tipo de razas, que venían de diferentes partes de Lima, algunos iban con sus remeras de barristas que se identifican por distritos y otros con su camiseta original o “bamba”, pero eso no importaba, total, iban de crema. Se confundían, en ese mar de multitud que llenaba de tope a tope esas diez cuadras, individuos de distintos niveles socioeconómicos, algunos llevaban a su familia entera. Notaba entusiasmado, al padre que le compraba una chompa a su criatura o una gorra y éste, se la ponía con toda la ilusión del mundo. Me quedé pensando que en el futuro, cuando tenga mi propio hijo repetiré esa misma escena. Pero, lo que me llamó bastante la atención (lo cuál era algo lógico), era ver una muy buena cantidad de féminas, con sus camisetas cremas, en grupo o acompañadas de algún hombre. Algunas demostraban la belleza de la mujer que era hincha de la “U”, cuándo veía pasar a una, recordaba mucho ese cántico de años atrás, que entonaban en la Trinchera Norte, cuando se deleitaban al ver contornearse una linda chica: “ése culo… es crema”.

Ya dentro del escenario, las tribunas se teñían de un solo color en sus cuatro lados, ese era el crema. Cada persona tenía una especie de bolsa en forma de tubo, que al llenarla de aire se transformaba en un globo. Los lanzaba cuándo salía el equipo a la cancha. Volví a encontrarme con la histórica barra en la tribuna de Oriente, ya no reconocí a los personajes que antes pululaban por el Estadio Nacional, sino que había más jóvenes que de costumbre. Pero ahora, ya no me encontraba con la misma disposición de saltar todo el partido, de gritar todos los 90 minutos que duraba, hasta quedarme completamente sin voz.

Vista desde la Tribuna Oriente, dando la vuelta olímpica celebrando el campeonato

Creo que al pasar los años, uno se va dando cuenta que puede ser un aficionado al fútbol y no un hincha irreverente que no entendía de razones ni circunstancias, sufriendo por su equipo, como antes lo era. Esos tiempos ya pasaron por eso, respetando mis ideales, me busqué un asiento para disfrutar el partido, alejado de la barra. Y lo llegué hacer apreciando el encuentro sentado y cuándo era hora de alentar, pues uno gritaba a todo pulmón. Me impresionaba ver el estado lleno, con gente que quería ver a su equipo dar la vuelta olímpica, tan anhelada por años. Era todo un espectáculo, sacaban sus cámaras fotográficas, retratándose con el fondo de la aún temida barra de la “Trinchera Norte” o el campo de juego, todos orgullosos de ser hinchas Cremas. En pocas palabras se vivía una fiesta en las tribunas. Me sentía en familia, claro que también aproveché para captar en mi celular algunos recuerdos de aquella visita al hermoso estadio que tiene la “U”. A pesar que el equipo de Cienciano, nos hizo pasar un sobresalto a todos los presentes, el equipo Crema, se supo imponer en su juego y acabó triunfando por el marcador de 3 a 1, para felicidad y el festejo de toda la hinchada.

Otra vez, pude tener la dicha de observar en directo, desde el mismo escenario deportivo, la vuelta olímpica del equipo del cuál me hice hincha hace más de dos décadas y que lo acompaño desde siempre. Es el título número 25 en la historia del club, pero tengo que tener presente que aún falta otro torneo el Clausura y luchar por el campeonato Nacional. Se nos viene la Sudamericana, la Libertadores para el 2009. Espero de corazón, que se llegué muy lejos en ambos torneos internacionales y que la “U”, recuperé su nombre y prestigio, que antes se le tenía a bien reconocido. No solo en el ámbito local, sino afuera también. Quizás éste sea un buen comienzo de la recuperación, no solo del equipo crema, sino del fútbol peruano, que tanto necesitados. Salí de lo más contento del estadio, ni siquiera me importó caminar más de 20 cuadras para encontrar mi micro, ni estar cansado, ni llegar de madrugada a mi casa con hambre. Volví a tener esa sensación de felicidad, que solo un aficionado del fútbol puede comprender y más sí es hincha Crema. No creo que éste haya sido mi último encuentro con las tribunas, ni tampoco espero que sea el último título de la “U”, pero lo que sí tengo presente es que éste sentimiento que me mantiene unido al equipo sigue intacto y que a pesar de los años y de las circunstancias, no cambiará nunca. Ese mismo sentimiento, hoy me permite decir: ¡Dale “U” Campeón!