Presentan libro que habla sobre la “amistad quebrada” entre Vargas Llosa y García Márquez.

Foto tomada a Gabriel Garcia Márquez después del incidente que tuvo con el escritor Mario Vargas Llosa, en donde se puede apreciar las huellas del "supuesto" puñetazo que recibió el "Premio Nobel" de manos del peruano.
Foto tomada a Gabriel García Márquez después del incidente que tuvo con el escritor Mario Vargas Llosa, en donde se puede apreciar las huellas del "supuesto" puñetazo que recibió el "Premio Nobel" de manos del peruano.

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n Madrid se presentó “De Gabo a Mario”, un libro que indaga sobre la amistad legendaria entre el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa, dos grandes escritores de la literatura mundial y representantes del “boom” literario, bruscamente interrumpida por motivos que aún son desconocidos. Los autores de la investigación, reconocen que “mientras que ellos no digan lo que pasó” nadie podrá asegurar los motivos de su distanciamiento.

Los especialistas en Literatura y Filología Hispanoamericana, Ana Gallego y Ángel Esteban, realizan en “De Gabo a Mario” un retrato literario de los autores que iluminaron el “boom” de la literatura hispanoamericana. “Nos interesaba bucera en esa amistad legendaria, que no surge con facilidad en el mundo de las letras, y en el hecho de que sólo durase un serie de años para cortarse bruscamente”, mencionó Ángel Esteban.

Han pasado más de treinta años, el 12 de febrero de 1976, cuando un puñetazo propinado supuestamente por Vargas Llosa a García Márquez, puso fin a una de las amistades más fructíferas de la historia de la literatura, hecho que nadie pudo jamás comprobar. Ambos biógrafos afirmaron que la disputa originada por una “cuestión personal”, que nadie conoce debido, recordaron, al pacto de silencio que ambos autores mantienen hasta el día de hoy.

“Hemos consultado muchísimos documentos, pero mientras que ellos no digan lo que pasó, nadie lo sabrá”. Revelan los autores del libro. Ellos se atreven a sugerir además, que las “diferencias ideológicas” terminaron por minar la relación y condujeron a un distanciamiento paulatino, tras haber coincidido ambos durante los años setenta en Barcelona.

Ambos escritores se conocieron en Venezuela, en 1967, con motivo de la entrega a Mario Vargas Llosa del Premio Rómulo Gallegos, el galardón más importante de América Latina. Desde ese momento, el futuro Premio Nobel y el escritor peruano forjaron una amistad estrecha, que convirtió incluso al autor colombiano en el padrino del segundo hijo de Vargas Llosa. Es en ese mismo año que se publicó “Cien Años de Soledad”, la obra cumbre de Gabriel García Márquez y novela estandarte del “boom” que incluyó también al mexicano Carlos Fuentes y al argentino Julio Cortázar, entre muchos otros.

Por esa razón, Gallego y Esteban subrayaron que “De Gabo a Mario”, publicado en España, no solo relata las “raíces” de una amistad y un desencuentro, sino que pretende indagar sobre la historia del “boom”. Habiendo recurrido a entrevistas personales y a cartas manuscritas, albergadas en la universidad estadounidense de Princeton e inéditas hasta ahora, que se enviaron entre sí, los miembros de aquel movimiento que llevó a las primeras planas del mundo la literatura sudamericana. Esteban destaca el protagonismo de los escritores latinoamericanos en el panorama cultural de Occidente en los años sesenta y setenta, así como su adhesión al triunfo de la Revolución cubana.

Pero la relación entre el colombiano García Márquez y el peruano Vargas Llosa, habría encontrado su primer obstáculo, en 1971, a raíz del encarcelamiento del poeta cubano Heberto Padilla. Esteban recordó cómo Vargas Llosa fue “el primero” en acercarse, junto a Cortázar y Carlos Fuentes, a la “Revolución Cubana” y en apoyarla, mientras que Garcías Márquez se mantuvo al margen. Cuando llegó el “caso Padilla”, casi todos los escritores condenaron el proceso contra el poeta cubano y “comienzan a distanciarse de la Revolución, Vargas Llosa a la cabeza. Sin embargo, García Márquez todavía hoy mantiene su adhesión”, agregó el especialista.

“El caso Padilla fue el principio del fin del grupo que conformó el boom”, aunque, afirmó, que la amistad se mantuvo intacta hasta 1976 entre el autor colombiano y el peruano, pese a las diferencias “cada vez más crecientes” respecto de Cuba”, mencionó Esteban.

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