Buscar en Google generaría un costo ambiental.

Según un estudio realizado por la Universida de Harvard, buscar en Google generaria un costo ambiental de un promedio de 7 gramos de CO2.

Según un estudio realizado por la Universida de Harvard, buscar en Google generaría un costo ambiental de un promedio de 7 gramos de CO2.

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egún un estudio, realizar dos búsquedas en el sitio de Internet Google “produce tanto dióxido de carbono (CO2) como calentar agua para preparar un café instantáneo”, según afirman las investigaciones hechas por la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Los especialistas en ciencias ambientales, preocupados por el impacto de las tecnologías de la información en el medio ambiente, Alex Wissner-Gross, realizaron un estudio sobre el impacto de “googlear”, en la emisión de gases con efecto invernadero.

Logrando descubrir y aseverar que una búsqueda estándar en Google produce 7 gramos de CO2. Si se hacen dos búsquedas, la cantidad se multiplica por dos, lo que equivaldría a calentar agua para hacer café.

Google no tardó en responder a tales informaciones y anunció que las cifras presentadas por Wissner-Gross, no son correctas, pues se calcula que una búsqueda en su página produce tan sólo 0,2 gramos de CO2.

Las investigaciones hechas por la Universidad de Harvard, afirman que las emisiones de las búsquedas en Google, provienen de la electricidad utilizada por el computador y de la energía que consumen los enormes bancos de datos que Google tiene alrededor del mundo. Por la rapidez de sus resultados, según Wissner-Gross, el famoso buscador utiliza varios bancos de datos al mismo tiempo.

La combinación de clientes, redes, servidores y computadores personales hace que el consumo de energía sea elevado. “Google no es peor que otros operadores de centros de datos. Si se quiere proporcionar resultados muy rápidos, va a hacer falta energía extra para conseguirlo”, recalcaron los investigadores de Wissner-Gross.

Google, asegura que las cifras dadas por Wissner-Gross “son demasiado elevadas”. “En el tiempo que toma realizar una búsqueda en Google, su computador personal utilizará más energía que la que gastamos nosotros para darle una respuesta”, señalaron en un comunicado. Según Google, una búsqueda estándar en su página se puede obtener en menos de 0,2 segundo y para ésta tan sólo se utilizan los servidores de la compañía durante unas milésimas de segundo.

Ello equivaldría a un gasto de 0,0003 Kwh. de energía por cada búsqueda, lo que supone una emisión de 0,2 gramos de CO2, según la compañía. “Hemos avanzado mucho en la reducción de energía que utilizan nuestros centros de datos, y seguimos con nuestro compromiso de conseguir fuentes de energía limpias y asequibles”, señalaron en Google.

Una investigación reciente por la consultora Gartner, dio como resultado que el sector de las tecnologías de la información genera un 2% de las emisiones globales de CO2.   

La Oroya, es la más contaminada de América

La Oroya es la quinta ciudad más contaminada del mundo según el instituto Blacksmith. En la lista de los 10 pueblos más contaminados también figura Chernobyl, lugar donde ocurrió el accidente nuclear más grave de la historia.

La Oroya es la quinta ciudad más contaminada del mundo según el instituto Blacksmith. En la lista de los 10 pueblos más contaminados también figura Chernobyl, lugar donde ocurrió el accidente nuclear más grave de la historia.

La Oroya, ciudad ubicada 175 kilómetros al este de la capital peruana, Lima, se ha convertido en la más contaminada de América, debido a la gran cantidad de micropartículas de plomo, sulfuro, arsénico, cadmio o el dióxido de azufre que llega a superar los 27.000 microgramos por metro cúbico, cuando se considera que a partir de los 2.500 se entra en un estado de “emergencia”, según informes de la medición que realizó la organización estatal Digesa.

Localizada en un valle de los andes y bajo un intenso frío, la Oroya es la sede de la principal fundición industrial del Perú y se ha ganado un sitio importante en la lista de los diez lugares más contaminados del globo terráqueo. Con más de 33.000 habitantes y a 3.750 metros de altitud, esta ciudad andina, a simple vista se nota ordenada, sus calles están limpias, no hay basura en las calles, ni se respira aire fétido.

La contaminación aquí es imperceptible e inapreciable, pues se encuentra en la atmósfera, donde se desplazan micropartículas de plomo, sulfuro, arsénico, cadmio, sumados a más de diez componentes altamente tóxicos para la salud. Estos componentes, se filtran en el ambiente, a través de la chimenea que escupe un humo incansablemente que viene desde la fundición. “Por las mañanas, especialmente en invierno, el aire se espesa, a veces hay una neblina, e inmediatamente sentimos picor en la garganta y en los ojos”, relata Maribel Chávez, activista de Cooperación. Hasta los recién nacidos vienen al mundo con preocupantes niveles de plomo en la sangre, según señaló un estudio realizado por pediatras de un centro público de salud.

El estado peruano está alcanzando grandes ingresos por medio de sus riquezas mineras, pero a un alto precio, que es La Oroya, al ser considera como una de las ciudades más contaminadas de América. La empresa norteamericana Doe Run, que funciona en dicha ciudad, para muchos la principal responsable de la catástrofe ambiental del lugar, asegura estar conciente de la gravedad del problema, pero recuerda que la que llaman “contaminación histórica” es anterior a su llegada a la ciudad en el 2003 y menciona los esfuerzos que realizan en pro de la mejora ambiental en la zona, asegurando que pronto se concretarán en tres plantas de tratamiento del ácido sulfúrico. La empresa produce cobre, zinc y plomo, siendo la principal proveedora de empleos en esta ciudad que vive, directa o indirectamente, de los ingresos de la fundición.

Por ello, los defensores que luchan por el medio ambiente, critican a la minera, “La compañía, es decir, la única del valle, por la falta de transparencia o por la desinformación que ofrece a los pobladores, nos han mentido toda la vida”, menciona Yolanda Zurita, de la parroquia católica de La Oroya. Reclama que la empresa difunde entre sus trabajadores el pensamiento de que conversar sobre la contaminación de su aire, equivale a hacer el juego a quienes quieren cerrar la mina, poniendo a la población en contra del trabajo de los ecologistas, siendo mal visto entre los trabajadores y sus familias. 

Incluso, los activistas ven mermados sus esfuerzos de hacer entender a los lugareños sobre el peligro que corren al sufrir la contaminación, sus argumentos ecológicos al parecer no le importa a la población. Ellos solo quieren ser beneficiados por la empresa de diversas formas. “Cuando Doe Run abrió una pequeña guardería para acoger a los niños más afectados, muchas madres se acercaron al centro de salud para informarse de cómo hacer para que la sangre de sus hijos presentara más toxinas y hacerlos beneficiarios del desayuno y almuerzo gratuitos de la guardería”, explicó un pediatra del centro de salud.  

La empresa no solo trabaja con minerales peruanos, recibe un 10% de material de otros países, aumentando la producción de plomo, aunque disminuyó en el zinc y cobre. Esto hace que en los contornos de la ciudad de La Oroya, se note montañas andinas abiertas en sus vientres que siguen abasteciendo los minerales que luego bajan a la fundición. Alentada por el “boom” de la minería y que en los últimos años, los ingresos de las exportaciones del estado peruano ha aumentado en tono al 60 por cien, no parece que el ritmo de la explotación minera vaya a reducir, ni tampoco el grado de contaminación ambiental en la zona, haciendo de esta, una tarea titánica para los defensores del medio ambiente.