Volver a la meta un año después.

El fotógrafo Robert X. Fogarty de Dear World captó la imagen de una víctima del atentado con el siguiente mensaje de esperanza: “Puedes marcarme, pero no detenerme”
fotógrafo Robert X. Fogarty de Dear World.

Las víctimas del atentado de la Maratón de Boston, que enlutó al deporte mundial, ocurrido en el 15 de abril de 2013, volvieron al lugar donde dos explosiones acabaron con la vida de tres personas y dejaron un saldo de más de 260 personas heridas.

No fue nada fácil volver a la pista, donde hace un año se vivía una fiesta deportiva, por ser considerada una de las más importantes

Maratones. Los sobrevivientes del atentado, muchos de ellos con mutilaciones en sus cuerpos y heridas, no tuvieron reparo alguno en por fin cruzar la meta final.

La ceremonia fue presenciada por los familiares de las tres víctimas del atentado, como también por la familia de un policía del Instituto de Tecnología de Massachusetts que lamentablemente falleció en un tiroteo días después del ataque.

El FBI encontró como presuntos responsables del atentado a los dos hermanos chechenos Tsarnáev: Temerlán (26 años) y Dzhojar (19 años). El mayor falleció en un enfrentamiento con la policía y el segundo fue detenido en un escondite por la misma localidad.

El fotógrafo Robert X. Fogarty de Dear World, capturó a través de su lente, cómo es la vida hoy de las víctimas, logrando mensaje retratar un mensaje de esperanza, de vida, después de protagonizar la tragedia. Aquí una muestra, donde se puede apreciar el mensaje: “Puedes marcarme, pero no detenerme”  

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Niña iraquí no quiso inmolarse y prefirió vivir y no matar más personas.

Una adolescente de tan solo 13 años de edad se entregó ante la policía iraquí antes de detonar un chaleco de explosivos que llevaba sobre su cuerpo que iba a provocar otro atentado suicida, evitando así, una tragedia mayor. Este hecho sucedió en Baquda, capital de Diyala, al norte de Bagdad.

La joven hasta estos momentos permanece arrestada y está bajo custodia de las fuerzas de seguridad, pues se quiere investigar si el chaleco se lo había puesto voluntariamente o fue obligada, así lo confirmó el comandante estadounidense David Russell, quién también explicó que la menor se entregó a la policía diciendo que “tenía puesto el chaleco y que no quería usarlo”.

 

Por otro lado, el portavoz norteamericano Jon Pendell dijo que “la rendición de la niña es interpretado como una muestra de que las mujeres iraquíes entienden su importancia en la sociedad y el valor de la vida, y que ello indica que se rechaza a Al Qaeda y sus prácticas”, según reportes de la agencia iraquí independiente.

Por otro lado, el portavoz norteamericano Jon Pendell dijo que “la rendición de la niña es interpretado como una muestra de que las mujeres iraquíes entienden su importancia en la sociedad y el valor de la vida, y que ello indica que se rechaza a Al Qaeda y sus prácticas”, según reportes de la agencia iraquí independiente.

 

El número de mujeres y niñas que comenten atentados suicidas en Iraq, especialmente en Diyala, ha aumentado considerablemente, ya que los extremistas las reclutan y prefieren, pues pueden burlar los habituales registros policiales, según informa la televisión iraquí Al Iraqiya.

Estas mismas características de atentado ahora se han vuelto muy común, en la provincia de Diyala, la más conflictiva del país, donde los insurgentes sunnitas y militares de Al Qaeda tienen sus bases. Hace solo dos semanas, tres mujeres suicidas hicieron explotar los explosivos que llevaban adheridos a sus cuerpos, durante una peregrinación chiíta en Bagdad, ocacionando la muerte de decenas de personas.

Ante estas eventualidades, el ejército norteamericano ha creado hace unas semanas una Unidad Antiterrorista Femenina, conocida también como “Hijas de Iraq”. Los miembros de esta unidad están especializados en identificar a terroristas mujeres y es formado mayoritariamente por voluntarias, que tienen el respaldo del Gobierno iraquí y del ejército americano.