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El loco Vargas vuelve a Universitario de Deportes. 

Juan Manuel Vargas volvió después de 13 años a Universitario de Deportes.

Catalogado como el fichaje del año del fútbol peruano, por algunos medios deportivos. Juan Manuel Vargas, regresa al club que lo vio nacer, Universitario. 
Después de jugar en Colón de Santa fe, argentino, el Catania, Fiorentina y Genoa, equipos de la Serie A italiana y su último equipo el Betis, en la Liga española. 

“El loco” decidió volver a jugar en Perú, con Universitario que disputará la Copa Libertadores 2017.

A firmado un contrato de 6 meses. Quizás pueda migrar a otro equipo o concluir su carrera en el equipo crema, que es su deseo. 

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Perú hizo llorar a la Argentina: Le “Robó” un empate.

Después de un extraordinario avance de Vargas por la banda, Fano recibe libre el balón, logrando empatar el partido en el último minuto.
Después de un extraordinario avance de Vargas por la banda, Fano recibe libre el balón, logrando empatar el partido en el último minuto.

Con un gol agónico al finalizar el encuentro, el seleccionado peruano logró empatar al combinado argentino a un tanto por bando. A pesar que el encuentro era reñido, el equipo blanquirojo salió al campo con una determinación poca habitual en su juego, que hasta hoy, solo le alcanzó para ganarle a un agrandado equipo venezolano, que llegó a Lima con intensiones de llevarse los tres puntos, consiguiendo tan solo una derrota. Con las ausencias de sus estrellas internacionales, como Pizarro, Farfán y Guerrero, todos ellos jugando en la liga alemana, Perú salió al campo de estadio Monumental con la necesidad de lavarse la cara ante su público, por la mala campaña que realiza en las Eliminatorias.

Sabiéndose un equipo mermado y anímicamente decaído por las críticas hacia el juego sin ideas y falta de coraje que demostraba el equipo dirigido por “Chemo” del Solar, salieron al gramado de juego sin nada que perder y con muchas ansias de demostrar que aún tienen la capacidad para luchar un cupo al Mundial. El técnico apostó por la sangre joven, llena de ilusiones que a la larga demostró estar a la altura de grandes jugadores internacionales, logrando calar en la simpatía del hincha peruano, cansado de ver a sus principales estrellas, protagonistas de grandes titules en el periódicos, pero no deportivos, sino faranduleros, llenos de escándalos extradeportivos y viéndolos en el gramado de juego, sin ganas y con muchas poses de estrellas. La presión era para el seleccionado argentino, que venía de un empate justo ante la mejor selección sudamericana, Paraguay. El “Coco” Basile ya estaba sintiendo las críticas de aquellas mismas personas que elogiaron al combinado albiceleste que se llevó la medalla de oro en la Olimpiada de Beijing. Para el equipo argentino era un lujo no ganar hace cuatro partidos, tan solo logrando empates, era necesario golear en Lima y para eso arribaron todas sus estrellas del momento.

La atención de algunos medios se desvió ante un hecho que causó curiosidad, fuera del ámbito deportivo. Habían robado unas maletas al Jefe de Seguridad y al utilero del seleccionado argentino, en un lujoso hotel limeño que contaba con todo tipo se seguridad. Hasta el momento no se logra saber cómo fue posible darle al ladrón una tarjeta electrónica que abría la habitación en donde se encontraban las pertenencias de dichas personas. Este hecho no solo logró llenar de noticias las portadas de los periódicos deportivos, sino también en las secciones policiales. No era extraño ver entrar y salir a dos personas con indumentaria de la selección gaucha en la comisaría custodiados por una masa de periodistas y policías.

El combinado local, demostró desde el inicio, tener una ambición para ir en busca del triunfo. Eso desconcertó a los argentinos, pues Perú, saltó a la cancha con un solo delantero, pero con volantes ofensivos que atacaban por las bandas y no dejaban transitar libremente a los carrileros gauchos. Basile tuvo que hacer un cambio obligado ante la lección en el hombro de Jonás Gutiérrez, entrando al juego el volante de Boca, Battaglia. Algunos medios argentinos atribuyen este hecho y la marca férrea que planteó Perú, de mala intensión, de embarrar y no dejar jugar al combinado argentino. Calificando a los jugadores como los “Herederos de Reyna”, en clara alusión a la marca individual que realizó José Reyna a Maradona, borrándolo del terreno de juego con todas las mañas posibles pero, dentro de los reglamentos, en las eliminatorias para el Mundial de México 86, ganando la selección peruana por la mínima diferencia. Claro, qué raro que en ese tiempo, las criticas de parte de la prensa de ese país, fueran justo cuando el Perú obtiene un buen resultado ante su selección. Pero, si hubieran ganado no tardarían en glorificar a sus estrellas, al técnico demás personas hasta el próximo partido. Cuando ocurre todo lo contrario, ahí recién se acuerdan de aquel “equipito” que les hizo daño y osó meterles un gol, logrando un empate o en todo caso, ganándoles. Es ahí, cuando afloran las excusas, muchas veces extradeportivas, para minimizar su mal desempeño y ocultando su realidad, de ser una selección argentina, que a nivel internacional en campeonatos FIFA, hace tiempo no gana un Mundial o una Copa América.  En el caso de Gutiérrez, se nota claramente que cae mal y es ahí cuando se lesiona el hombro, la entrada fue fuerte pero sin ninguna maldad ni intensión de dañar al rival. Y si sintieron la marca fuerte en Messi, Agüero y Riquelme, pues se tendrán que acostumbrar, ya que después de ver este partido, no creo que en ningún partido los traten bien. No es casualidad, que las estrellas nombradas no brillasen en “la Noche Monumental” de Lima, en donde salieron airosos los hombres aguerridos, que lucharon, a pesar que el autogol de Vílchez y no de Cambiasso, faltando solo ocho minutos para el termino del partido, los desmoralizó, sacaron una muestra de orgullo, que en todo el partido la demostraron e hicieron un último esfuerzo, logrando una hazaña que todo el Perú, recordará por años.

Es cierto que con este resultado no cambia nada la tabla de posiciones. Ahora quizás la selección argentina viva en carne propia lo que es pasar por momentos difíciles, ellos que están tan acostumbrados a ganar y golear e irán como un “león herido” a afrontar el próximo encuentro que les dé la tranquilidad necesaria para demostrar que son potencias futbolística, no solo en Sudamérica, sino mundial. Ya no querrán “maquillar” más sus errores y sacarán la garra y el coraje que les caracteriza. Nadie duda que Argentina clasificará al Mundial y que el equipo peruano va a tener que luchar mucho para ir a Sudáfrica. Pero, la alegría y la emoción de ver a un Juan Vargas, recorrer casi todo el campo, de luchar hasta el último aliento para que no le quiten el balón, centrarlo con todas su fuerzas, para encontrar libre a un Johan Fano, que se colocó en medio de los dos defensas centrales argentinos, lanzándose para alcanzar la pelota y meterla en la red, haciendo gritar no solo a las 60 mil almas que fueron al Monumental, sino a todo el Perú entero. Fue tan solo un empate, pero con sabor a triunfo. Un triunfo que en esa noche estuvo al alcance del equipo peruano.